Los molinos de viento llegaron a las islas a finales del siglo XVIII. Estos generaron un gran impacto en la sociedad Canaria. Los constantes vientos alisios y la tradición cerealista del momento abrieron camino a la instalación de muchos molinos y molinas a lo largo del archipiélago. Así se convirtieron en elementos indispensables en el entorno rural de las islas.
La diferencia principal entre un molino y una molina radica en su estructura y función, especialmente en el contexto de los molinos de viento. Los molinos, en su forma tradicional, son estructuras más robustas, a menudo de planta circular, con varios pisos y aspas que muelen el grano crudo. Las molinas, también conocidas como «molinos hembra,» son estructuras más ligeras, generalmente de planta rectangular y una sola planta, que se desarrollaron para facilitar la molienda y manipulación del grano, especialmente el grano tostado para el gofio.
En el pueblo de Mogán se puede visitar El Molino Quemado que data de mediados del siglo XIX y es el de mayor de todos los molinos históricos de Gran Canaria. En 2008 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en categoría de Sitio Etnológico. Se encuentra en la carretera que va de Playa de Mogán al Pueblo de Mogán, a la altura del barrio de Molino de Viento.
Enlace: https://www.atlasruraldegrancanaria.com/fichas/molino-quemado/